En Asturias llueve bastante. Eso todo el mundo lo sabe. Y precisamente por eso, muchas empresas que tienen instalaciones fotovoltaicas dan por hecho que la lluvia se encarga sola de mantener los paneles limpios. Es un error que puede estar costándote dinero cada mes sin que te des cuenta.
La lluvia limpia, pero no lo limpia todo
Es cierto que la lluvia ayuda. El agua arrastra el polvo fino y mantiene los paneles en unas condiciones razonables. Pero hay tipos de suciedad ante los que la lluvia, sencillamente, no puede. Según el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de Estados Unidos (NREL), durante la temporada de polen los paneles pueden perder hasta un 15% de rendimiento, y tras esa temporada siguen estando un 10% por debajo de su nivel óptimo incluso después de llover, porque el polen queda adherido a la superficie y requiere limpieza manual.
A eso hay que sumar los excrementos de aves, el musgo, las algas y los líquenes. En Asturias, con la humedad ambiental que tenemos, la aparición de películas orgánicas sobre los paneles es un problema real. Estas películas pueden provocar pérdidas de producción de entre el 13 y el 15%, y la lluvia no solo no las elimina, sino que en algunos casos favorece su formación.
¿Cuánto se pierde exactamente?
Depende de varios factores: la inclinación de los paneles, la proximidad a carreteras, polígonos industriales o zonas arboladas, y el tipo de suciedad acumulada. Pero las cifras orientativas son estas:
- Suciedad normal acumulada durante 6 meses (contaminación atmosférica, polvo): entre un 5% y un 8% de pérdida de producción.
- Excrementos de aves o acumulaciones puntuales: pueden crear puntos calientes que no solo reducen la eficiencia sino que dañan el panel a largo plazo.
- Paneles planos o con poca inclinación (habitual en cubiertas industriales): acumulan más suciedad porque el agua de lluvia no los barre bien.
Para una instalación de empresa de tamaño medio, una pérdida del 5% anual se traduce en cientos de euros que se dejan de generar, o en mayor dependencia de la red eléctrica. Una pérdida del 8-10% ya empieza a ser significativa en la cuenta de resultados.
El caso específico de Asturias
Hay una idea extendida de que en el norte de España, con lluvia frecuente, la limpieza de paneles es menos necesaria que en el sur. Y en parte es verdad: no tenemos la problemática del polvo sahariano ni las altas temperaturas que aceleran la acumulación de residuos.
Pero Asturias tiene sus propios factores de riesgo:
Polígonos industriales. Las empresas ubicadas cerca de actividad industrial o con tráfico pesado de vehículos acumulan hollín y partículas oleosas que la lluvia no elimina. De hecho, este tipo de suciedad puede ser pegajosa y adherirse al vidrio del panel.
Zonas arboladas o rurales. Polen, hojas, savia de árboles y excrementos de aves son una realidad constante. En instalaciones rodeadas de vegetación, la suciedad orgánica puede reducir la producción entre un 3% y un 8% anual.
Cubiertas con poca inclinación. Muchas naves industriales asturianas tienen cubiertas prácticamente planas. Los paneles instalados con menos de 10° de inclinación no se autolimpian bien con la lluvia, y la suciedad se acumula en la parte inferior de cada módulo.
Humedad y algas. El clima oceánico favorece la aparición de organismos biológicos sobre las superficies. En paneles que no se inspeccionan regularmente, el musgo y los líquenes pueden acabar creando zonas de sombra permanentes sobre las células fotovoltaicas.
¿Cada cuánto hay que limpiar?
La respuesta honesta es: depende. Pero como orientación práctica:
- Instalaciones en entornos limpios con buena inclinación: una revisión y limpieza anual suele ser suficiente.
- Instalaciones en polígonos industriales, cerca de carreteras o con vegetación cercana: cada 6 meses es lo recomendable.
- Cubiertas planas o con poca inclinación: al menos dos veces al año, con inspección visual cada trimestre.
En cualquier caso, más allá de la periodicidad, la señal más clara de que toca limpiar es una caída en la producción que no se explica por las condiciones climáticas. Si tu sistema de monitorización muestra que estás generando menos que el año pasado en los mismos meses, la suciedad puede ser la causa.
Por qué conviene confiar en un servicio profesional
Limpiar los paneles no es tan sencillo como parece. Hay que evitar el agua a presión alta, que puede dañar las juntas. No usar productos abrasivos ni disolventes. No limpiar con la instalación caliente. Y sobre todo, en cubiertas industriales: garantizar la seguridad de los operarios.
Un servicio profesional incluye la revisión visual del estado de los módulos, la detección de posibles puntos calientes, la limpieza con agua desmineralizada y sistemas adecuados, y un informe del estado de la instalación.
En Grupo ITMA llevamos más de 35 años trabajando con empresas e instalaciones industriales en Asturias. Realizamos servicios de limpieza de paneles solares con personal especializado, medios adecuados para trabajos en cubierta y con todas las certificaciones de calidad y seguridad laboral.